{"id":761,"date":"2016-11-14T20:53:43","date_gmt":"2016-11-14T23:53:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.horda.com.ar\/?p=761"},"modified":"2016-11-14T20:53:43","modified_gmt":"2016-11-14T23:53:43","slug":"besos-por-celular-por-paula-puebla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/2016\/11\/14\/besos-por-celular-por-paula-puebla\/","title":{"rendered":"Besos por celular \/ por Paula Puebla"},"content":{"rendered":"<p><strong>Paula Puebla rese\u00f1\u00f3 Las Citas y Bitnus para <a href=\"http:\/\/artezeta.com.ar\/besos-por-celular\/\">Artezeta.org<\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una novela y un libro de prosa po\u00e9tica publicados este a\u00f1o se sumergen en la actualidad de las relaciones amorosas con internet como su traum\u00e1tico ecosistema.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por<em> Paula Puebla<\/em><\/strong><span id=\"more-25222\"><\/span><\/p>\n<p>Cuando los ni\u00f1os de hoy y del futuro le pregunten a sus padres d\u00f3nde, c\u00f3mo o bajo qu\u00e9 circunstancias se conocieron, las respuestas ofrecidas incluir\u00e1n ineludiblemente implicancias tecnol\u00f3gicas. Consolidadas en los \u00faltimos veinte a\u00f1os, las redes sociales \u2013sin siquiera acudir a aquellas dise\u00f1adas para \u201cconseguir pareja\u201d\u2013 reemplazaron el folclore de la conquista y sus viejos escenarios para convertirlos en cruces de datos e informaci\u00f3n. Internet aterriz\u00f3 fundamentalmente como la gran democratizadora en la posibilidad de acceso a la informaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n se arraig\u00f3 a la cultura como igualadora en lo pertinente a las relaciones interpersonales. Las redes habilitaron herramientas comunes y pusieron tanto al hombre como a la mujer en el mismo punto de partida al momento del cortejo, situaci\u00f3n que borr\u00f3 poco a poco los prejuicios anal\u00f3gicos de las relaciones altruistas en las que \u201cel hombre propone y la mujer dispone\u201d. As\u00ed internet, desde su costado (a)pol\u00edtico, propuso un modelo de relacionarse, si se quiere, anti-patriarcal o anti-jer\u00e1rquico en virtud de la apertura a un mundo con fronteras difusas. Se deshizo e imper\u00f3, sin rastros de cargo ni culpa, sobre el tiempo en el que el contacto humano, las primeras impresiones y el abordaje espont\u00e1neo en la topolog\u00eda urbana eran sucesos comunes, cotidianos y aceptados. Estos encuentros, velados por la magia de la casualidad y el filtro de la nostalgia, hoy podr\u00edan no s\u00f3lo pensarse como ciencias ficciones del pasado sino que tambi\u00e9n podr\u00edan ser considerados invasivos. La arquitectura del \u201clevante\u201d era m\u00e1s cruda: carec\u00eda del colch\u00f3n digital de las mediaciones, el stalkeo y las especulaciones; implicaba un valor y un nivel de exposici\u00f3n hoy extinto. Como resultado, aquellos anecdotarios de conquista transmitidos mediante el relato oral por nuestros antepasados, a lo largo de las \u00faltimos lustros, se fueron transformando en g\u00e9lidos archivos de texto. El nuevo paradigma cambi\u00f3, entre otras cosas, la noci\u00f3n del \u201camor rom\u00e1ntico\u201d, s\u00edntoma que la narrativa contempor\u00e1nea ya no puede ignorar.<\/p>\n<div class=\"gif_wrap wpgp-width600\"><span class=\"play_gif wpgp-width600\">GIF<\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_showing frame no-lazy\" src=\"http:\/\/i0.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/tumblr_mxt81gsCm91rttre9o1_500.gif?zoom=3&amp;fit=500%2C250\" width=\"600\" height=\"300\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En<em> Las citas<\/em> (17grises, 2016), Sebasti\u00e1n Hernaiz recoge una de las muestras m\u00e1s significativas de la cotidianeidad amorosa del presente. Agrupados en un solo volumen, y a trav\u00e9s de tres intercambios de chat con tres personajes femeninos distintos, el var\u00f3n protagonista pone en marcha todos los motores de la seducci\u00f3n que tiene a su alcance. Desde conversaciones sobre mascotas, hasta discusiones con giros borgeanos, charlas sobre vinos y una serie de frases moldeadas para suscitar lo m\u00e1s efervescente de la subjetividad, en Sebasti\u00e1n H. puede verse un modelo de masculinidad y un tipo de abordaje masculino adaptados a las variables tecnol\u00f3gicas imperantes. Aunque el prop\u00f3sito de cada chat galante sea siempre concretar un encuentro, Hernaiz elige trabajar sobre el deseo y no sobre la saciedad. Prefiere hacer foco sobre la fantas\u00eda, sobre la expectativa que despierta el proyecto del encuentro cara a cara.<em> Las citas<\/em> no es un libro sobre el amor, sino un libro sobre su posibilidad, y en este sentido, los chats del protagonista con Luciana, Mariela y Bel\u00e9n exponen lo sintom\u00e1tico de una sociedad exhausta que se reclina sobre cimientos de ilusiones, aterrada de su propia carencia de realidad. El autor hace este diagn\u00f3stico y tal vez por eso elige ponderar los chats y sus fantasmas a centrarse en la concreci\u00f3n de las citas, que se diluyen en el desarrollo del texto apenas como puntos suspensivos aunque, parad\u00f3jicamente, son el t\u00edtulo del libro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-25382 aligncenter\" src=\"http:\/\/i2.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Citas-1.jpg?zoom=3&amp;resize=417%2C645\" srcset=\"http:\/\/i2.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Citas-1.jpg?zoom=3&amp;resize=417%2C645\" alt=\"Citas (1)\" width=\"417\" height=\"645\" \/><\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfse puede esquivar la lectura pol\u00edtica de un texto que se emplaza en un presente atomizado por las tensiones de g\u00e9nero? Ser\u00eda benigno para<em> Las citas<\/em> ignorar la posici\u00f3n de Sebasti\u00e1n H. que, como una especie de seductor compulsivo, estudia los perfiles, mira las fotos y \u201cchamuya en serie\u201d a tres chicas casi con el mismo pretexto, id\u00e9ntico entusiasmo y tambi\u00e9n en simult\u00e1neo: \u201cno s\u00e9 por qu\u00e9 no hab\u00eda reparado en eso. siempre esp\u00edo m\u00e1s las fotos que la informaci\u00f3n. Me han acusado de ser \u2018abrumadoramente \u00f3ptico\u2019\u201d. \u00c9l es el que inicia la aventura, el que abre el juego, el que invierte de su tiempo para macerar la subjetividad propia pero sobre todo la ajena. Pat\u00e1n y encantador, Sebasti\u00e1n H. coquetea con y en el presente cont\u00ednuo, se posiciona en el podio del conquistador en una altura distinta a la que est\u00e1n ubicadas sus interlocutoras. Ellas, m\u00e1s o menos cre\u00eddas del amor letrado que se les ofrece pantalla mediante, participan en los chats de un modo no tan l\u00fadico, desde la expectativa imaginaria y a merced de sus propias construcciones. La narrativa de Hernaiz en<em> Las citas<\/em> arrastra la nostalgia de una virilidad hoy debilitada y describe una de las formas que ha adquirido el dandy virtual al insertarse en la agobiante fronda de los amores pasatistas engendrados en la tecnolog\u00eda. El m\u00e9rito de Sebasti\u00e1n Hernaiz est\u00e1 en exponer aquellos matices que m\u00e1s de un lector preferir\u00eda ocultar de s\u00ed mismo, e incomodar por igual tanto a seductores como a seducidas.<\/p>\n<div class=\"gif_wrap wpgp-width600\"><span class=\"play_gif wpgp-width600\">GIF<\/span><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_showing frame no-lazy\" src=\"http:\/\/i0.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/Shes-Not-Just-A-Computer-Joaquin-Phoenix-Her.gif?zoom=3&amp;fit=460%2C253\" width=\"600\" height=\"330\" \/><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En un registro de poes\u00eda o prosa po\u00e9tica<em> Bit n us<\/em> (2016, Horda), Luz Pearson caracteriza con eficacia y en simult\u00e1neo a dos personajes hombres bien distintos con quien la narradora mantiene, entre s\u00e1banas y bits, relaciones antag\u00f3nicas. Por un lado, presente en tiempo y forma, la autora representa en \u201cel fauno\u201d el tipo de relaci\u00f3n de una (ya) vieja usanza, hiper sexualizada y desamorada, que responde de forma muy atinada a cierta faceta de los v\u00ednculos anal\u00f3gicos y que confirma en la narradora su propio presente: \u201cEl fauno mira con descaro, su mirada dice: vos exist\u00eds, ahora, ac\u00e1, para m\u00ed\u201d. Por otro lado, la existencia de \u201c\u00e9l\u201d \u00a0\u2013un hombre que, no casualmente, carece de nombre\u2013 se confirma s\u00f3lo en espacios virtuales, a trav\u00e9s de<em> webcams<\/em> y chats. La presencia de este hombre est\u00e1 dada, en una paradoja algo tr\u00e1gica, por su ausencia; existe m\u00e1s en tanto mayor sea la combusti\u00f3n que haya entre \u201c\u00e9l\u201d y la mujer que acepta sus invitaciones a iniciar videos como un perro salivante de Pavlov. Venusiana, deseante, muy consciente de s\u00ed misma, la narradora de Luz Pearson deambula entre estos dos varones a sabiendas del lugar que ocupa en cada rinc\u00f3n del mundo, comprendiendo que las limitaciones no son \u00fanicamente tecnol\u00f3gicas sino tambi\u00e9n carnales, y acepta que la complementariedad de estos universos son, muy a su pesar, una fantas\u00eda. Ella se desdobla, en cuerpo y alma, para hacer con uno lo que quisiera concretar con el otro, en un juego ambiguo (y perverso) desplegado desde la maquinaria de su deseo, femenino, valiente, audaz. Mientras \u201cel fauno\u201d se consagra en cada penetraci\u00f3n, \u201c\u00e9l\u201d lo hace a trav\u00e9s de la falta misma: la existencia de ambos est\u00e1 dada, justamente, gracias a la del otro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-25386 aligncenter\" src=\"http:\/\/i1.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/BITNUS-luz-pearson.jpg?zoom=3&amp;resize=378%2C511\" srcset=\"http:\/\/i1.wp.com\/artezeta.com.ar\/wp-content\/uploads\/2016\/07\/BITNUS-luz-pearson.jpg?zoom=3&amp;resize=378%2C511\" alt=\"BITNUS luz pearson\" width=\"378\" height=\"511\" \/><\/p>\n<p>Presente y ausente, corp\u00f3reo y fantasmal, anal\u00f3gico y digital, sexual y sentimental, Pearson maneja el mundo interior de su narradora con sutileza y prolijidad, con la confusi\u00f3n propia en la que se sumergen aquellas inmigrantes digitales que, desde el pantano de bits, todav\u00eda a\u00f1oran los v\u00ednculos<em>reales<\/em>. La mujer propuesta en<em> Bit n us<\/em> es en todo sentido \u2013y en oposici\u00f3n a las presentadas por Hernaiz en<em> Las citas<\/em>\u2013 protag\u00f3nica. Due\u00f1a y ama de sus elecciones, con dolor e incluso con resignaci\u00f3n, es ella quien digita el c\u00f3digo que regir\u00e1 sus d\u00edas: \u201cSostengo dos estrategias para el amor: amar de m\u00e1s o huir. Despliego ambas contra m\u00ed\u201d.<em> Bit n us<\/em> puede leerse como un libro de poemas que destaca las contradicciones de un tipo de universo femenino frente a la transici\u00f3n entre los paradigmas del siglo veinte y del siglo veintiuno. Es un texto que describe el terreno imaginario que existe entre los bits y las pulsaciones: la neurosis de toda una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A pesar y gracias a las diferencias, tanto<em> Las citas<\/em> como<em> Bit n us<\/em> proponen la lectura a campo traviesa del estado de situaci\u00f3n de las relaciones (pseudo) sentimentales, (pseudo) amorosas, (pseudo) sexuales. Por un lado, dejan en claro la mutaci\u00f3n que ha afectado los c\u00f3digos de la conquista, tanto en t\u00e9rminos tecnol\u00f3gicos como pol\u00edticos. Por otro, queda planteado el cuadro de situaci\u00f3n, ciertamente confuso y angustiante, de la convergencia de lo real con la realidad virtual. Hernaiz y Pearson le sacan jugo a las virtudes tecnol\u00f3gicas pero, sobre todo, se cargan al hombro los defectos de dos universos ya indivisibles y logran que el lector, con orgullo o con verg\u00fcenza, sienta que est\u00e1 frente a un fragmento de su propia biograf\u00eda.<a href=\"http:\/\/xn--z-o9n\/\">\/\/<strong>\u2206<em>z<\/em><\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paula Puebla rese\u00f1\u00f3 Las Citas y Bitnus para Artezeta.org &nbsp; Una novela y un libro de prosa po\u00e9tica publicados este a\u00f1o se sumergen en la actualidad de las&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":762,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,32],"tags":[27,40,39],"class_list":["post-761","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-lecturas-bitnus","category-resenas","tag-bitnus","tag-luzpearson","tag-resena"],"translation":{"provider":"WPGlobus","version":"3.0.0","language":"fr","enabled_languages":["es","fr"],"languages":{"es":{"title":true,"content":true,"excerpt":false},"fr":{"title":false,"content":false,"excerpt":false}}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=761"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":764,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/761\/revisions\/764"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media\/762"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=761"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.horda.com.ar\/fr\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}